Un tenso momento se vivió en la ONU cuando un orador cuestionó la grave escasez en los hospitales cubanos, contrastándola con los supuestos lujos de la familia Castro, como jets privados, relojes de alta gama y mansiones.
Ante los señalamientos, el representante de Cuba, Bruno Rodríguez, interrumpió el discurso. Calificó la intervención de «ofensiva» y exigió que se llamara al orador al decoro.
En respuesta, el ponente se mantuvo firme y remató asegurando que «la verdad ofende», pero no constituye una falta de respeto.
