CLAUDIA ZAPATA
La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso del Estado, Eva Reyes González, advirtió sobre el creciente uso de niñas, niños y adolescentes por parte de grupos delictivos en la frontera, particularmente en actividades relacionadas con el tráfico de personas, drogas y labores de vigilancia para organizaciones criminales, situación que en muchos casos es propiciada por sus propios padres.
La legisladora señaló que, aunque aún espera contar con cifras actualizadas de instancias como el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, existen casos que evidencian la gravedad del problema.
Como ejemplo, mencionó el caso de un menor que había sido deportado en 11 ocasiones después de participar en el cruce ilegal de personas hacia Estados Unidos, lo que, dijo, refleja la participación de las propias familias en la explotación de los menores.

Explicó que actualmente muchos menores son utilizados por las organizaciones criminales debido a que su condición de adolescentes reduce las consecuencias penales, convirtiéndolos en «carne de cañón» para actividades ilícitas.
Indicó que además del tráfico de drogas y de personas, los menores también son empleados como «estacas» o vigilantes de los movimientos de las autoridades y de grupos rivales.
Reyes González alertó que esta práctica forma parte de una problemática más amplia que podría estar relacionada con delitos como la trata de personas, por lo que consideró indispensable fortalecer las acciones de protección para la infancia.
En ese sentido, dio a conocer que prepara una iniciativa de reforma para endurecer las sanciones contra los padres o tutores que induzcan, permitan o fomenten que sus hijos participen en actividades delictivas
